[OPINIÓN]  Leña combustible es un retroceso


 

 

Por Andrés Gillmore A. @veranadas
Poblador de la Cuenca del Baker

La preocupación por la contaminación ambiental ha crecido de manera importante en la región y especialmente en Coyhaique, por una población que ha tenido que empezar a convivir con altos niveles de contaminación, impensados hasta hace pocos años atrás, ante un cambio climático que ha producido una severa sequía desde hace muchos inviernos, con grandes periodos de presión alta, produciendo el efecto invernadero: que es un proceso en el que la radiación térmica emitida en la superficie es absorbida por los Gases de Efecto Invernadero (GEI) atmosféricos por el uso de combustibles fósiles, que irradian esa radiación en todas las direcciones y devueltas a la superficie y la atmósfera inferior. En ese proceso aumenta la temperatura superficial media de la tierra con respecto a lo que habría en ausencia de los GEI, que no deja que el humo producido por la quema de leña o de combustibles fósiles salgan libremente a la atmósfera y flote a pocos metros del suelo, haciendo que en Coyhaique esté aumentando considerablemente los índices de contaminación, precisamente por el efecto invernadero producido por el uso de leña, que se ha transformado en un problema de salud pública y de gran relevancia para la sustentabilidad de la región.

 

…mientras antes se comiencen a implementar estas tecnologías de acuerdo con las ventajas comparativas que tiene Aysén y las necesidades como país, antes podremos resolver el problema de la contaminación por el uso de leña”.

 

Generalmente, en Chile para justificar lo injustificable y las malas decisiones que se toman en una serie de temas, se terminan justificando soluciones baratas y porque supuestamente dan trabajo a los locales y tenemos la tendencia de dejar que muchas aberraciones sean parte de nuestra realidad, ante la presión de los intereses creados de las grandes transnacionales, que utilizan ese ideológico discurso para asentarse, diciéndonos que si rectificamos mucha gente perderá sus empleos y sufrirá las consecuencias de dicha decisión. Pero llega un momento como el actual, en que ambientalmente, el país como un todo está imbuido en una gran crisis existencial por esas malas decisiones y, por duro que sea, se debe entender que si queremos proyección de futuro y sustentabilidad habrá que rectificar y tal decisión tendrá un costo social. Como un ejemplo actual, se sabe que si se quiere resolver el problema de la contaminación en Quintero-Puchuncaví, el costo de una manera u otra será alto y cerrar algunas empresas o pedirles que rectifiquen tendrá un costo social. Pero no queda otra solución si se proyecta futuro.

En pleno siglo XXI, las soluciones que se han estado implementado para resolver el problema ambiental ante el uso de energías fósiles, inexplicablemente van por más de lo mismo, que no es otro que darle a la leña la calidad de combustible por medio de una ley de la república; olvidando el costo ambiental de lo que eso significa e implica. Está claro que no es una solución sustentable dada la realidad actual ante el cambio climático y más que nada es una forma del pasado en el mundo del futuro. No se trata de liquidar el consumo de leña, que creo nunca se terminará, pero al declararlo como combustible se va en contra de la sustentabilidad y tapan el desarrollo de soluciones en base a ERNC, además se desarrollará un mercado negro que va en contra del objetivo de descontaminar. Es relevante entender, que lo que se lee en el entre líneas con la propuesta de decretar la leña como combustible, no es solucionar la problemática, si imponer una solución más barata para beneficiar los intereses del mundo forestal y eso en sí mismo es una aberración en una región como Aysén.

En primera instancia, debe comprenderse que la intención de decretar la leña como combustible, producirá una gran deforestación de las montañas aledañas a Coyhaique que en la actualidad ya están muy deforestadas, produciendo un impacto ambiental muy negativo y de grandes proporciones en un Aysén que sufre serias deforestaciones históricas desde los tiempos de la colonización. Mucha gente, por el alto costo, serán obligados a comprar leña verde y clandestina para mejorar el rendimiento por el precio de mercado y al final se terminará contaminando más y lo que se supone es una solución, irá ahondando la problemática ambiental. La industria forestal está haciendo un intenso lobby en el Congreso para entrar en Aysén y reforestar el millón de hectáreas disponibles con Pino y Eucalipto para producir pellet y leña, que sería ambientalmente un error de grandes proporciones que no puede permitirse si queremos una región sustentable y con proyección de futuro.

Las empresas representantes de la producción de carbón, gas, diésel, hidroeléctricas y las forestales en su totalidad, están totalmente en contra de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC: solar, eólica, geotérmica, mareomotriz, centrales de paso) utilizando el discurso del alto costo y la dependencia ante las condiciones climática que presuponen. Temas que con el paso de los años y el desarrollo de la tecnología de baterías con más capacidad de almacenamiento han ido resolviendo el problema, haciendo que los costos bajen sustancialmente en forma y fondo. Los países desarrollados en la actualidad invierten grandes sumas de dinero al año para resolver el tema del almacenamiento de energía y la solución está en nuestro mismo Chile. Toda solución se basa en el uso del litio, mineral abundante en el norte grande, que permitiría desarrollar soluciones para mejorar la capacidad de almacenamiento, en un Chile con uno de los mejores potenciales en ERNC del planeta.

La investigación de las tecnologías ERNC como estrategia de desarrollo sustentable es un camino que debe recorrer Aysén, que tiene todas las ventajas comparativas para sobresalir y en la actualidad es fundamental para la proyección del futuro. Una manera de hacerlo, es realizando proyectos de desarrollo que permitan resolver el problema energético de uso domiciliario y resolver con el tiempo la tremenda contaminación que vive en la actualidad Coyhaique y que debe ser resuelta bajo parámetros sustentables. Pero es indudable que se necesita audacia y visión de Estado para lograrlo y entender que toda solución posible tendrá un costo y eso debe asumirse como tal.

La curva de aprendizaje para desarrollar tecnologías renovables requiere de tiempo, financiación y esfuerzos considerables en investigación y mucha dedicación en procura del objetivo; mientras antes se comiencen a implementar estas tecnologías de acuerdo con las ventajas comparativas que tiene Aysén y las necesidades como país, antes podremos resolver el problema de la contaminación por el uso de leña. Para ello se necesita arrojo para ir en busca de soluciones y no seguir utilizando paliativos como decretar la leña como combustible, que a fin de cuentas no resuelve el problema y deja de lado la implementación de proyectos de uso domiciliario sustentados en ERNC.

Es totalmente falso que la leña es una forma de energía renovable, si pensamos que en Aysén los bosques de lengas, ñirres y coigües son la base de la producción de leña. Cuando se dice que la silvicultura (que trata sobre la gestión de los bosques o montes forestales) es sustentable, no se basa en bosques de lengas, coigües y ñirres, y si en plantaciones de bosques de pinos y eucaliptos, que son especies destructivas para el medio ambiente y una aberración para una región como Aysén dado la realidad regional.

Chile, tiene uno de los potenciales más ricos en ERNC del planeta que ya se lo querrían países los desarrollados de Europa, que dependen de traer combustible a gran distancia de sus países y de plantas nucleares con todo el riesgo que ello implica, como ocurre en Francia, Alemania, Italia e Inglaterra. Chile dentro de ese espectro tiene grandes ventajas comparativas para producir el desarrollo de las ERNC y transformarse en un territorio sustentable y Aysén dentro de su realidad tan propia tiene grandes ventajas comparativas.

Si ponemos en carpeta que en el norte grande contamos con extensos territorios inhabitados con el mejor sol del planeta a 3 mil 600 metros sobre el nivel del mar para desarrollar grandes centrales solares; que en el resto del país tenemos vientos para desarrollar energía eólica; un vasto mar para implementar energía mareomotriz; que tenemos a lo largo de todo Chile una amplia red de volcanes en actividad para producir energía geotérmica; que además en la cota de los 1.200 metros sobre el nivel del mar contamos con cauces de aguas que permitirían construir centrales de paso que podrían generar energía por gravedad en la mayoría de las regiones; es indudable que la oportunidad de transformar Aysén en una región emprendedora en lo que a ERNC se refiere está a la vuelta de la esquina. Lo único que falta es tomar la determinación política de hacerlo y la problemática se transforma en una magnífica oportunidad de transformar a la región en un líder en desarrollo sustentable, marcando su denominación de origen en un sello verde a nivel mundial.

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