[OPINIÓN] La urgente necesidad de un Plan de Desarrollo para Aysén

 


Por Andrés Gillmore A. @veranadas
Past-Director Corporación Costa Carrera


La primera vez que hable de la necesidad que Aysén tuviese un Plan de Desarrollo, un adecuado manejo de cuencas, con ordenamiento territorial, fue el año 1986, con el entonces Seremi de Obras Públicas, Antonio Horvath Kiss, en la casa de la comunidad de Río Leones a orillas del lago General Carrera. Había recibido 2 meses antes una citación de parte del seremi como Presidente de la Junta de Vecinos del Río León para hablar del diseño de la Carretera Austral sur y planificar el tema de las servidumbres de paso de algunos miembros de la junta de vecinos, desde la Estancia León hasta el lago Negro.

Si no se planifica y no se asegura la proyección de futuro como debe ser con altura de miras, para imponer equilibrio y la armonía natural que deben tenerse entre costos y beneficios, entre la oferta y la demanda, la sustentabilidad se verá tremendamente congestionada y se estarán estimulando inversiones que no van de acuerdo a las necesidades de la región y sustentando decisiones que no involucran a todos los colectivos sociales existentes…” 

Desde ese lejano 1986 a la fecha, no ha habido Presidente de la República que no haya hablado sobre la necesidad de hacer un Plan de Desarrollo Regional y por increíble que pueda parecer, no se ha concretado esta gran necesidad regional, según mi opinión, porque al diseñar un Plan de Desarrollo limitaría los intereses de las transnacionales que quieren operar en la región y como dice el dicho, “a río revuelto ganancia de pescadores” y mientras más revuelto esté el río…

Esto no significa que otras actividades deben sucumbir ante la belleza escénica y la calidad ambiental del territorio y limitarse las formas de producción al turismo de intereses especiales, la ganadería, la agricultura y la fruticultura. Lo que debe entenderse, es que toda actividad productiva sin importar cual ésta sea, debe tener la capacidad de aceptar el desafío de trabajar eficientemente los parámetros ambientales que deben respetarse y que no pasen por encima de los derechos ambientales, sociales, culturales e históricos de las comunidades que viven en Aysén desde siempre y de esa manera proyectar diversidad y sustentabilidad productiva y de servicios.

No es aceptable que, en pleno siglo 21, las transnacionales mineras y salmoneras irrespeten la región contaminándola a placer. El desarrollo sustentable de toda empresa que se respete a sí misma, debe proponer el uso óptimo y responsable de los recursos como elemento fundamental al momento de ejecutar una determinada actividad, conservando los recursos naturales, protegiendo la diversidad biológica, respetando la autenticidad socio-cultural de la región y protegiendo los valores tradicionales de la región, asegurando de esa manera que las actividades económicas se viabilicen, involucrando a todos los agentes socio-económicos, asegurando que los bienes sean distribuidos conscientes de su proyección de futuro y entendiendo la responsabilidad que eso genera, fomentando prácticas de sustentabilidad social, ambiental y productiva.

Si no se planifica y no se asegura la proyección de futuro como debe ser con altura de miras, para imponer equilibrio y la armonía natural que deben tenerse entre costos y beneficios, entre la oferta y la demanda, la sustentabilidad se verá tremendamente congestionada y se estarán estimulando inversiones que no van de acuerdo a las necesidades de la región y sustentando decisiones que no involucran a todos los colectivos sociales existentes, coartando la existencia de las comunidades y corriéndose el riesgo que -en pocos años- las actividades productivas pierdan su esencia y la proyección de futuro de una región como Aysén, que es única a nivel planetario y con una denominación de origen que debe ser preservada.

La planificación responsable, certera, profesional y autónoma, debe contar con estudios serios y profesionales que informen cabalmente y responsablemente de las capacidades reales de carga de los ecosistemas ante los procesos productivos, asegurando que las decisiones tengan proyección de futuro. De no hacerse; las actividades pierden sustentabilidad y la territorialidad regional pierde su base social, ambiental y productiva.

Relacionarse sanamente y de manera integrada se ha transformado en un desafío en la actualidad y todos sabemos no es nada fácil dado los intereses creados del mundo empresarial que siempre pujan codiciosamente y no trepidan en intervenir hasta los mismos gobiernos para lograr sus egoístas objetivos. La sustentabilidad de Aysén es relevante y muy necesaria para el Chile que todos queremos, por ello, las actividades deben saber conjugar los aspectos conservacionistas, con respeto por la territorialidad, el medioambiente y la visión escénica del paisaje aisenino ante las comunidades, con planteamientos respetuosos por el entorno natural, cultural y social de las comunidades rurales.

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