[OPINIÓN] La tragedia minera de Laguna Verde pudo haberse evitado en Mina Delia II


 

Por Andrés Gillmore A. @veranadas
Past-Director Corporación Costa Carrera

 

Uno de los peores problemas a la cual una sociedad puede enfrentarse, es cuando las instituciones no funcionan y pierden credibilidad ante la ciudadanía, y la famosa frase de Ricardo Lagos Escobar “dejen que las instituciones funcionen” pasa a ser un chiste y eso es lo que se denomina en Sociología como la ruptura del pacto social y cuando eso sucede, los países se van literalmente al tacho de la basura.

 

está claro que la tragedia pudo haberse evitado y como no, pero como está sucediendo a menudo, la institucionalidad no funcionó como debe y Sernageomin no realizó el trabajo de fiscalizar a la empresa minera como debe ser”.

 

El pacto social es la base de sustentación de lo que delimita el acuerdo real y hipotético que se sostiene al interior de una sociedad y fundamenta la relación entre el Estado y los ciudadanos, para que los derechos y deberes de todos sean respetados siempre y no solo algunas veces. Si una sociedad pierde el respeto por el pacto social que se ha establecido en los fundamentos de la confianza mutua entre la ciudadanía y las instituciones; el Estado termina perdiendo irremediablemente su credibilidad y eso en sí mismo es peligroso para cualquier sociedad.

Las instituciones por muchos períodos han venido tomando decisiones sustentados en intereses foráneos, pasando a llevar los intereses de las comunidades regionales. Los mayores ejemplos son las intenciones que tuvieron proyectos de la calaña de Alumisa en los años ’90, HidroAysén y Central Cuervo hasta hace un par de años; que más que un aporte eran sinónimo de destrucción y retroceso y enriquecimiento foráneo a costillas de la región.


El mundo ciudadano en Aysén desde los tiempos de la colonización, ha estado realizando enormes esfuerzos para desarrollarse en la territorialidad que le pertenece y, muchas veces, ha tenido que entrar en batalla para defender sus derechos desde la Guerra de Chile Chico a la fecha. Todo esto no es un trabajo menor, bajo ningún punto de vista, y ha tenido que realizarse en las horas libres del mundo ciudadano, después del trabajo, sin recibir remuneración alguna, dejando de lado a sus familias y con todo el costo que eso representa muchas veces en las relaciones personales y sin la comprensión de sus propias comunidades, que se ven manipuladas por la ideología de esos mismos intereses de los cuales están siendo defendidas. Poniendo además, muchas veces, dinero de su propio pecunio y sin ninguna de las regalías que reciben los que se suponen están para hacer sus trabajos en las diferentes instituciones y eso nos demuestra la existencia de un desbalance en la forma y en el fondo, y responde el por qué estamos como estamos y que la región esté desde hace décadas en ascuas en lo que al futuro sustentable se refiere. Por otra parte, predispone a que las comunidades siempre sean desconfiadas y deban estar constantemente monitoreando y defendiéndose del fuego foráneo de los intereses de las grandes corporaciones extranjeras y del mismo gobierno de turno, que se supone está para defender su gente y no a las corporaciones privadas.

El tema de la Mina Delia II ubicada en Fachinal,, y la desaparición de dos de sus trabajadores bajo la Laguna Verde en la comuna de Chile Chico, es la muestra fiel que las instituciones no funcionan y que los manejos mineros van en contra del desarrollo sustentable de la comuna de Chile Chico y de la región. La primera vez que transité por la inmediaciones de la Laguna Verde, lo hiceel año 1986 a caballo, con mi vecino don Renato Poblete; ambos en esos años éramos pobladores del valle del río León y viajamos desde el valle a comprar harina a Chile Chico, por el tan mentado Paso Las llaves, por no haber habido harina en Puerto Guadal y que dada esta realidad, tuve la suerte de hacer ese trayecto a la vieja usanza. Tanto de ida como de vuelta me tocó acampar cerca de la Laguna Verde y tuve la suerte de haberme regocijado con la vista de numerosos flamencos rosados y patos picaso que deambulaban por la laguna, sumados a las grandes parvadas de caiquenes y avutardas, que en ese entonces eran miles de miles apostadas en las inmediaciones y que eran consideradas como una plaga por los pobladores (años después morirían gran porcentaje envenenadas con la ceniza del volcán Hudson). Quedé maravillado con la belleza de la laguna contrastada por la omnipotencia del maravilloso lago General Carrera (Chelenko) a sus espaldas, que más que un lago es un mar interior.

En el año 2012, me di cuenta que la Cerro Bayo Mining Company había transformado esta hermosa laguna en un pozo de relave y en dique de cola y que bajo la laguna se estaba extrayendo oro y quedé consternado con lo que vi en lo que a manejo ambiental se hacía. Hablé con varios pobladores del sector y ellos denunciaban lo mismo. Además acusaban a la Cerro Bayo de extraer el agua de las veranadas sin tener los permisos correspondientes para su uso. Ese mismo mes, me contactaron varias organizaciones ambientalistas de Los Antiguos, en Argentina, denunciando que el pozo de relave y el dique de cola estaba contaminando el lago Carrera y que ellos tal como los chilechiquences y las comunidades de la cuenca chilena del Carrera bebían el agua del lago y que esta estaba contaminada, al filtrarse la contaminación desde la Laguna Verde al gran lago. Además, muchos muchachos hijos de vecinos míos del sector, que trabajaban en la Mina Delia II, me comentaron que las condiciones laborales no eran buenas.

Conversé el tema con algunas organizaciones ambientales en Coyhaique por el tema y no me ‘pescaron’. Me dejaron hablando solo. Todos estaban cansados por HidroAysén y nadie entendía del tema. Pero estando en la laguna, tenías la posibilidad de compararla con lo que fue y con lo que era, no era muy difícil darse cuenta que estaba contaminada a más no poder. Teniendo en vista que nadie quiso acompañarme, puse una denuncia en Sernageomin por mal manejo ambiental y laboral de la Cerro Bayo Mining Company como ciudadano con mi carnet de identidad vía pagina web. Al año, recibí un correo con la respuesta de Sernageomin y que todavía poseo, en la cual me informaban, que en una visita rutinaria realizada el mes pasado, se había constatado que todo estaba en orden. Al año después, volví a pasar por la laguna y me encontré con más contaminación y destrucción, se notaba un tremendo desgaste y ahora el dique de cola era aun más grande y me informaron que bajo la laguna era como un queso suizo, que se estaba transformando en un peligro constante y que existía la posibilidad cierta que en cualquier momento todo se viniera abajo ante la intrincada red de túneles que se estaban perforando y sin las medidas de seguridad adecuadas.

Esta vez, en Santiago, aprovechando la ocasión, me apersoné en las  oficinas de Sernageomin a nivel central, en Avenida Andrés Bello, al otro lado del río Mapocho, para entablar otra denuncia en contra de la Cerro Bayo Mining Company por el tema. Ocho meses después recibí la misma contestación , “en visita rutinaria se ha constatado que todo esta en orden”.

Un año después en junio del 2017 sucedió lo que tenía que suceder y desaparecieron dos trabajadores. Se descubrió que la minera canadiense trabaja sin permisos, sin el Estudio Ambiental y sin las medidas de seguridad para la operación de Mina Delia II y todo fue acallado por la ministra de Minería del segundo gobierno de Bachelet en ese entonces, la señora Aurora Williams. Los diputados y el gobierno regional no dijeron nada respecto a las irregularidades. Esta semana que esta terminando, se supo del fallo judicial que obliga a la Cerro Bayo Mining Company a pagar $600 millones a las dos familias como indemnización por la desaparición de ambos trabajadores y además se inició un proceso judicial por cuasidelito de homicidio en contra del gerente de la mina, el señor Stuart Andrew.

Si analizamos el tema como corresponde, está claro que la tragedia pudo haberse evitado y como no, pero como está sucediendo a menudo, la institucionalidad no funcionó como debe y Sernageomin no realizó el trabajo de fiscalizar a la empresa minera como debe ser. Si los diputados de la región de ese entonces, David Sandoval Plaza (UDI) y Iván Fuentes (DC) hubiesen fiscalizado como corresponde y como manda la ley y la Constitución, esta desgracia no hubiera sucedido y como tal se transformó en la crónica de una tragedia perfectamente predecible y que pudo haber sido evitada y nada se hizo para que ello no ocurriera. La pregunta que cae de cajón entonces, ¿por qué Sernageomin y los diputados de ese entonces no cumplieron con su deber? Lo que todo indica, es que Sernageomin y los diputados hacían la ‘vista gorda’ para solventar sus relaciones con la empresa minera y vaya uno a saber qué tipo de tratos oscuros estaban puestos sobre la mesa para solventar esa relación. Lo que más me duele, a mí personalmente, después de dos años de sucedida la tragedia, es que la empresa se ha enriquecido a costillas de los trabajadores, del medioambiente, del territorio y de la sustentabilidad de las comunidades y de su proyección de futuro.

Aysén no puede seguir depredando su medioambiente como lo esta haciendo hasta ahora, todo lo que se decida en cuanto a las explotaciones mineras que quieren introducirse en las comunas de Chile Chico y Puerto Ibáñez, repercutirá inexorablemente en los próximos años y no habrá vuelta atrás, y será demasiado tarde para reconvertir el territorio. Si no tenemos la capacidad de entender las repercusiones, si se permite que mineras extranjeras intervengan el proceso de desarrollo sustentable de las comunidades de la cuenca Chelenko, estamos literalmente destruyendo el presente y futuro del Aysén que todos queremos y eso no puede ser posible.

Un comentario sobre “[OPINIÓN] La tragedia minera de Laguna Verde pudo haberse evitado en Mina Delia II

  • el 21 febrero, 2019 a las 23:07
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    Gracias! Excelente informe pero, ¿qué podemos hacer?

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