[OPINIÓN] La defensa medioambiental de Aysén debe ser la prioridad de las comunidades rurales


 

Por Andrés Gillmore A. @veranadas
Past-Director Corporación Costa Carrera

 

Resulta difícil de entender y no deja de ser sorprendente que en una región con las características histórica, sociales, culturales, escénicas y ambientales con las que cuenta Aysén, reconocida a nivel planetario como uno de los últimos territorios prístinos que van quedando a nivel planetario y todo lo positivo que eso encierra para el desarrollo sustentable de sus comunidades, aun no exista un consenso general entre autoridades, políticos y la sociedad aysenina en general; sin importar su ideología política o religiosa, que la base de sustentación de cualquier actividad que se desarrolle en Aysén sea realizada por transnacionales, emprendedores, empresarios y pobladores, debe tener siempre presente el cuidado y la defensa del medioambiente. Entendiendo, que si no nos preocupamos del cuidado y la defensa de la territorialidad regional en términos ambientales y escénicos, por mucho que se logren buenos índices de crecimientos de nada servirá y de seguir por la actual senda desarrollista neoliberal que no contempla la defensa del medio ambiente como objetivo básico de desarrollo. Aysén más temprano que tarde se convertirá en lo que pudo ser y no en lo que debió ser y eso en sí mismo es preocupante para todos los que amamos el territorio y creemos que el desarrollo de las comunidades debe prevalecer ante los intereses de las transnacionales extranjeras. Así de simple; sin ponerle ni sacarle.

 La falta de un entendimiento cabal ante la realidad que se vive en la actualidad en temas ambientales y sus nefastas consecuencias para el futuro de Aysén, está perjudicando el futuro regional y eso es extremadamente grave”.

 

Uno está acostumbrado a tener que tolerar desde siempre, que dado el centralismo que impera en el país, que gente del gobierno central o de empresas transnacionales extranjeras quieran sacarse los balazos con la región y quieran siempre implementar actividades como la minería y la salmonicultura como base de sustentación del modelo productivo regional y vender ese discurso en las localidades como actividades propias y de esa manera moldear y manipular la opinión regional, para implementar la teoría del crecimiento extractivista (que es​ el proceso de extracción de los recursos naturales de la tierra para venderlo en el mercado mundial y que en Chile lo hacen transnacionales extranjeras que poco respetan a las comunidades y la territorialidad nacional), ​pero algo muy distinto es darse cuenta que gente que vive y conoce la región, y que además están en el “servicio público”, estén dispuesto a hipotecar el presente-futuro regional para congraciarse con un modelo de desarrollo que ve a Aysén como un instrumento y no como un valor de desarrollo. Traicionando los valores tradicionales ayseninos, por la que tantos se la han jugado desde principios del siglo XX a la fecha y que veo reflejados en gente como Antolín Silva Ormeño, Augusto Grosse y el padre Antonio Ronchi entre otros, que lo dieron todo por las comunidades y que la historia los ha reconocido como iconos de la historia, para que Aysén fuese un territorio reconocido y sustentable y que además quedará para sus comunidades y no para las empresas foráneas, como es la pretensión actual.

Aysén hace rato que está en graves problemas en lo que a medioambiente se refiere, que ha venido a poner en tela de duda los reconocidos estándares ambientales que profesa entre otras cosas, que la región es una “Reserva de Vida”. Frase símbolo que con el pasar de los años se ha ido empobreciendo ante la baja de los estándares medioambientales regionales y que a pesar de todo lo que está ocurriendo en el Chile continental en lo que a medioambiente se refiere y sus Zonas de Sacrificio, continúan tomándose decisiones poco acertadas, como es el caso de la aprobación de tres proyectos mineros la semana pasada por los seremis regionales a instancias de La Moneda. Mucha información que da cuenta de esta terrible realidad ambiental se ha dejado en el cajón del olvido en Aysén y por ello no se han realizado diagnósticos serios y profesionales en lo que a capacidad de carga se refiere de las diferentes actividades productivas y de servicios que se realizan en la región, tal como suele suceder cuando los intereses de las transnacionales podrían verse afectadas al transparentar la información ambiental y sus verdaderas consecuencias en el futuro de las comunidades.

Cuando se tiene una perspectiva comparativa desde los años ochenta a la fecha y lo proyectamos a los 20 años que se nos vienen al 2038, el futuro que se vislumbra no es muy saludable que digamos ante los diferentes intereses creados y sin temor a equivocarme de no haber un cambio sustancial en la forma y en el fondo en el modelo de desarrollo, Aysén estaría una piltrafa y convertida en un cuesco. Más aún si se permite que transnacionales mineras y salmoneras tomen el control de la región y continúen contaminado y destruyendo todo lo que tocan, que no es otra cosa que hipotecar la base que sustenta del desarrollo de la región.

La minería y la salmonicultura se han justificado a si mismas con el discurso de los puestos de trabajo que ofrecen y su representante en Aysén desde la década de los noventa, cuando el actual senador UDI, David Sandoval Plaza, era alcalde de Cochrane, utiliza este discurso del pasado en el mundo del futuro para apoyar la llegada de las transnacionales, que en los tiempos actuales no pueden justificar la destrucción de una región como Aysén, simplemente por dar trabajo a un puñado de mineros en la localidad de Chile Chico; donde una gran mayoría ha optado por esa actividad al no tener otros medios para desarrollarse en otros planos en las diferentes actividades naturales de la región, o simplemente porque han sido reciclados desde el norte del país y ese es un tema que perfectamente puede solucionarse bajo una perspectiva regionalista por medio de instituciones como Corfo y Indap.   Siempre ha habido dos bandos que pujan. Por un lado, están las organizaciones sociales rurales de las localidades intervenidos por las transnacionales, que creen que el desarrollo debe ser sustentable por sobre todas las cosas. Que el territorio regional debe manejarse con sabiduría ambiental, escénica, social y sobre todo cultural, para propiciar procesos productivos y de servicios que estén de acuerdo con la idiosincrasia de las comunidades y que el valor de Aysén está sustentado en la preservación de la denominación de origen y el sello verde, que es el valor fundamental que posee la región y lo proyecta a nivel nacional e internacional. Además, tenemos que en el territorio de Aysén esta la segunda mayor reserva de agua dulce del planeta (campos de hielo norte y el lago General Carrera) y que eso por si mismo debe priorizarse como valor de desarrollo y defenderse a como de lugar ente cualquiera que quiera destruirlo y contaminarlo, porque en ello se sustenta el valor de Aysén como un todo.

Por otro parte, está el grupo de los desarrollistas neo-liberales recalcitrantes de los gobiernos de turno sin importar su ideología, que creen que el valor de Aysén está en la explotación de sus recursos naturales por parte de las transnacionales extranjeras a como dé lugar. Que no importa que contaminen y destruyan el medio ambiente y dejen luego de unos años un legado insalubre, como lo demuestra el caso de la Cerro Bayo Mining Company (Canadiense) que operó en el sector Fachinal en la comuna de Chile Chico y le importo un comino dejar como legado una laguna verde contaminada y destruida y dos mineros desaparecidos bajo la laguna; porque lo importante para la minera era generar riqueza extractivista y que el futuro de Aysén a decir verdad no importa y que lo importante es el aquí y ahora. Discurso que es como volver a los años 70 del siglo pasado y inconcebible para los que amamos Aysén y no tengo duda alguna, que la minera canadiense ni pensaría hacer algo así en Canadá, que es lo mismo que invitar a alguien a tu casa y que él o ella haga sus necesidades en el living.

No puede ser aceptable que gente que se supone es seria, profesional, con estudios y postgrados en prestigiosas universidades nacionales y extranjeras, que discursan por los medios que aman la región por sobre todas las cosas, hagan caso omiso del funesto diagnóstico ambiental con que cuenta la región en la actualidad y se presten para promover que una gran cantidad de transnacionales mineras y salmoneras lleguen a la región; a sabiendas que las condiciones no están dadas en forma y fondo para que operen con sustentabilidad y respeto por la región. Porque las instituciones que deben velar para que estas corporaciones trabajen con respeto por el entorno, el medio y las comunidades, no han cumplido, ni cumplirán con sus obligaciones y no velaran para que las transnacionales cumplan la Constitución: que dice que todos tenemos el derecho de vivir en un ambiente libre de contaminación. Además, si ponemos sobre la mesa los nefastos precedentes al cual nos tiene acostumbrados la minería y la salmonicultura regional, donde se ha comprobado entre otras cosas, que la Minera El Toqui continúa tirando arsénico al río Mañihuales y que las salmoneras han contaminado el litoral regional con antibióticos. Por ello, todos los que profesamos la sustentabilidad ambiental de Aysén, sabemos que el mayor problema que tiene en la actualidad Aysén son sus autoridades que dicen representarnos, que más que representar los intereses regionales, están más para defender y representar los intereses de las transnacionales y eso en sí mismo es una aberración que no puede permitirse y tolerarse.

La falta de un entendimiento cabal ante la realidad que se vive en la actualidad en temas ambientales y sus nefastas consecuencias para el futuro de Aysén, está perjudicando el futuro regional y eso es extremadamente grave, entendiéndose que si no fuese por las organizaciones sociales del mundo rural, que se han visto obligadas a defenderse del ataque continuado de las poderosas transnacionales extranjeras en proyectos de alto impacto como Alumisa, HidroAysén, Central Cuervo y han salido airosas, hace rato que la región no tendría futuro alguno y el plan magistral de las transnacionales por apoderarse de la región estaría consumado.

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