[OPINIÓN] Función Pública Amenazada


 

 

Por Yéssica Almonacid S. @yessialmonacid 
Presidenta ANEF Región de Aysén

 

Los funcionarios públicos son los encargados de implementar las políticas públicas en el territorio, es decir, realizan todos los esfuerzos para que la maquinaria pública funcione de forma eficiente y avance de manera eficaz, lo que va en directo beneficio de la ciudadanía, especialmente de los sectores más vulnerables de nuestro país, donde el Estado debe hacerse presente con su rol subsidiario.

Cada 4 años, cuando ocurre cambio de Gobierno y de administración, comienzan lamentablemente las amenazas, las descalificaciones, el desprestigio constante a la función pública y los despidos arbitrarios e injustificados. Situación que no solo atenta contra la estabilidad laboral y el legítimo derecho al trabajo, sino que es un atentado a la función pública.

 

“Las autoridades de Gobierno se han dedicado a deslegitimar ante la ciudadanía la función pública, en época de campaña nos encontramos con frases como “eliminar la grasa del Estado…”

 

Hace más de 2 semanas, el Fosis (Fondo de Solidaridad e Inversión Social) se encuentra en una movilización por el despido de 117 trabajadores/as a nivel nacional, quienes fueron despedidos sin aviso previo, algunos obligados a fosisfirmar su carta de renuncia, con la amenaza de que perderían sus feriados y horas compensatorias. Eso, se contradice con el Instructivo Presidencial de Buenas Prácticas Laborales y con los instrumentos normativos implementados recientemente por la Dirección Nacional del Servicio Civil. En este sentido, resulta fundamental indicar que en la administración pública no existe indemnización por años de servicio, y menos seguro de cesantía como en el sector privado.

La paralización de actividades es una de las herramientas que tienen los Sindicatos para presionar a la autoridad.  Y el señor Alfredo Moreno, Ministro de Desarrollo Social, se ha mostrado intransigente e indolente ante la solicitud de dialogar, no queriendo dar cabida a una negociación con los gremios. Esto no solo demuestra su profundo desprecio hacia los trabajadores y sus representantes, sino también la poca importancia e indiferencia que le merecen las familias que se ven afectadas por no recibir los beneficios que otorga el Fosis.

En el último tiempo, las autoridades de Gobierno se han dedicado a deslegitimar ante la ciudadanía la función pública, en época de campaña nos encontramos con frases como “eliminar la grasa del Estado”, posteriormente, se tildó a muchos de “operadores políticos” solo por militar en algún partido contrario al que gobernaría, y así suma y sigue.

Hoy nos encontramos con la amenaza del Senador Francisco Chahuán (RN), declarando que todos los ajustes del Presidente ayudarán a la ejecución del programa de Gobierno y que no se renovarán las contratas de los funcionarios que quedaron de la anterior administración, indicando expresamente que: “se va a notar la mano del Presidente Piñera mucho más de lo que se está notando ahora”.

En nuestro país, son los sectores más vulnerables y postergados quienes necesitan la presencia del Estado, en regiones aisladas y extremas como la de Aysén desde que uno nace se necesita del servicio público, ya que existe sólo un hospital y es público, los establecimientos educacionales son públicos y los que no, son subvencionados, agrupados solo en las comunas de Coyhaique y Aysén, necesitan de aporte fiscal para la continuidad de su giro, que le pagan y fiscalizan, a la vez, funcionarios públicos.

Así también, un importante y significativo porcentaje de la inversión en la región es pública, lo que permite dinamizar la economía. En suma, la actividad pública es permanente y trascendente en el quehacer nacional y regional, en las fronteras y en los demás servicios que se prestan a la ciudadanía en general.

Es por ello que resulta fundamental mantener las formas y el respeto a los funcionarios públicos, pues no son trabajadores del Gobierno de turno, son trabajadores del Estado, que deben contar con la tranquilidad de servir a la comunidad, y no estar en esta permanente amenaza, en cada oportunidad en que existe un cambio en quien ocupa el sillón presidencial.

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