[OPINIÓN] El Neoliberalismo y el Medioambiente


 

 

Por Andrés Gillmore A. @veranadas
Past-Director Corporación Costa Carrera

La situación general del medioambiente en Aysén es lamentable, por decirlo diplomáticamente. El diagnóstico es más complicado de lo que imagina la opinión pública local. Todo esto a causa de la acción combinada, acumulativa y multiplicadora de varios factores. Como la destrucción de los bosques nativos, la extinción de la biodiversidad, la desertificación que propone el cambio climático y que está reduciendo los glaciares y haciendo desaparecer los ventisqueros, la contaminación de la atmósfera, de las aguas de lagos, lagunas, ríos y del mar. Sumado a los malos manejos, por la falta de estudios serios y profesionales de las capacidades de carga de muchas actividades productivas y de servicios. Adicionalmente, los malos proyectos municipales de aguas servidas, a los procesos extractivistas salmoneros y mineros, que terminan contaminando todo lo que tocan y que son solo algunos de los problemas más preocupantes y urgentes, cuya magnitud física y su potencialidad negativa, han sido producidos por un modelo de desarrollo regional, que no ha sabido reconocer el medioambiente limpio y sano, como base de sustentación de la proyección de las comunidades y del modelo de desarrollo regional. Todo por la ignorancia y el desdén de nuestros gobernantes y autoridades en general, que han tratado el tema de la sustentabilidad con una ignorancia que a esta altura apesta y tiene mal olor. De seguirse con el actual derrotero en la forma y en fondo con que pretenden darle forma, teniendo como base la extracción minera y el desarrollo salmonero; no tengo duda alguna que en 20 años el territorio de Aysén será simplemente lo que pudo ser y no lo que debió ser.

Uno entiende que los mineros poco y nada les importe cómo opera la mina y que lo que quieren es un sueldo mensual para mantener a sus familias. Pero tampoco es factible que, simplemente, por dar trabajo a un puñado de mineros, se les permita a estas transnacionales destruir y contaminar y que en 15 años se retiren”

 

Realidad muy preocupante para todos los que amamos la región por sobre todas las cosas y queremos que las comunidades tengan un futuro sustentable y que no terminemos como las regiones del norte del país. Y que Aysén no termine transformado en un cuesco sin vida, entregándole su riqueza a intereses foráneos y en detrimento de los intereses internos de las comunidades, por decisiones que están tirando al tacho de la basura la proyección de futuro de un territorio, que no sólo es relevante a nivel nacional y que tiene además toda una proyección internacional, gracias a su maravillosa proyección ambiental y escénica, donde la única esperanza real que se tiene, es esperar que una vez más el mundo ciudadano regional entre en batalla para defender el territorio de las malas prácticas y no permitir que agentes externos que ven a la región como una mercancía no logren sus objetivos; tal como se hizo con Alumisa, HidroAysén y Central Cuervo.

El senador David Sandoval Plaza (UDI) y los alcaldes Ibarra de Chile Chico (DC) y Santana de Río Ibáñez (UDI) han realizado un intenso lobby para permitir la entrada de las transnacionales mineras a sus comunas. Han justificado el discurso minero, aduciendo que es la única manera que tienen ambas comunas para aplacar la cesantía imperante y tener algo de futuro. Eso, en sí mismo es tremendamente contradictorio, cuando estamos hablando de las dos comunas con mayor potencialidad agrícola, ganadera, frutícola y turística de Aysén, y todo lo que ello conlleva para hacer las cosas bien. Si los alcaldes pusieran el mismo énfasis para desarrollar esas actividades, como lo hacen por los intereses mineros, sin duda Aysén estaría por el camino correcto. Pero como estas actividades no poseen cuentas bancarias poderosas, los alcaldes no se arriman a ellas, porque saben que, de una manera u otra, algo les quedará del raspado de la olla de las transnacionales, como también dijo el senador Iván Moreira.

En Chile Chico, ejemplo es la minera Cerro Bayo Mining Company (canadiense) que operaba en el sector de Fachinal, en el sector de laguna Verde desde 1998. Luego de la catástrofe ocurrida en el invierno del 2017, están hasta el día de hoy desaparecidos dos trabajadores, al desmoronarse la laguna verde sobre sus cabezas, develándose ante la desgracia una serie de irregularidades y una serie de malos manejos laborales y medioambientales con que estaba operando la minera. Demostró, que la minera operaba sin los permisos correspondientes y sin el estudio de impacto ambiental, todo esto a vista y paciencia de Sernageomin Aysén, que se supone está para fiscalizar, es decir, para que lo que sucedió no suceda. A pesar de esta triste realidad, ni el senador Sandoval Plaza ni los alcaldes Ibarra y Santana dijeron algo sobre estos delitos, y callaron ante las irregularidades. La gran pregunta que uno se hace, es ¿por qué callaron?

Luego de la terrible desgracia ocurrida en Fachinal, la minera canadiense optó por lo más simple y menos costoso para sus intereses, como no es su país y no encontró a nadie en su camino que se lo impidiera, una ley ambiental y laboral desastrosa: Cerró la mina y le importo un carajo dejar a 250 mineros cesantes de un día para el otro, dos trabajadores desaparecidos y un lastre de contaminación en el sector de Fachinal. Como si fuera poco, acabamos de enterarnos que en la comuna de Río Ibáñez, la minera australiana Laguna Gold que en el año 2016 adquirió a la familia Walker y asociados la Mina El Toqui, en Alto Mañihuales, recientemente fue multada en $1.000 millones por contaminar el Río Mañihuales (dando a entender que prefieren pagar las irrisorias multas, antes que invertir para no contaminar) por estar arrojando al vertedero municipal de la localidad lodos, producto de los sondeos mineros realizados en el sector. La transnacional pretende instalarse a 3,5 kilómetros de Puerto Ingeniero Ibáñez con 101 plataformas de sondaje para avanzar con el proyecto minero de oro y plata “Terrazas”, que se suma a la intención de la minera Los Domos en la comuna de Chile Chico y que gracias al lobby del senador Sandoval Plaza y los alcaldes de Chile chico y Río Ibáñez lograron restringir los límites del área silvestre protegida de la “Red de Parques Patagonia”…para desarrollar la minería.

Estas intenciones mineras ponen en un serio aprieto al desarrollo sustentable de la cuenca del lago General Carrera (Chelenko) y todas sus comunidades, al saberse que estas empresas mineras poco y nada les importa el medio ambiente y la sustentabilidad del territorio. Que solo se allegan a la región porque saben que pueden obtener fáciles ganancias a costillas de las pésimas condiciones laborales con las que pueden operar y que pueden explotar el recurso sin restricción alguna, a diferencia de sus países de origen y eso es altamente preocupante para la proyección de futuro de Aysén. Uno entiende que los mineros poco y nada les importe cómo opera la mina y que lo que quieren es un sueldo mensual para mantener a sus familias. Pero tampoco es factible que, simplemente, por dar trabajo a un puñado de mineros, se les permita a estas transnacionales destruir y contaminar y que en 15 años se retiren, dejando el territorio destruido para siempre, ya que lo más sensato sería desarrollar un Plan que permita a esos mineros de Chile Chico reiniciar sus vidas en giros que vayan más de acuerdo con la vocación de la comuna y la región.

El neoliberalismo viene hace rato haciéndolo, porque se sustenta en lo individual y no en lo colectivo. Con la llegada al gobierno de Sebastián Piñera -con la impronta de arreglar “la escoba” que dejó Michelle Bachelet-, está priorizando el crecer a como dé lugar y eso, en parte, pasa por transformar a Aysén en una “zona de sacrificio”. Para lograr ese objetivo, se está permitiendo la irrupción minera y salmonera como eje de sustentación regional, sin entender que el Neoliberalismo ha sufrido un desgaste importante ante la realidad que vivimos, que es completamente diferente a los años en que se diseñó y que ahora hay que preocuparse por defender el medioambiente y la sustentabilidad del territorio como un todo. Sobre todo, si pensamos que gran parte de la fundamentación del Neoliberalismo está basado en la explotación de los recursos naturales a como dé lugar. Han pasado décadas y décadas donde la explotación constante de los recursos naturales se ha realizado sin importar los daños que produce y si no entendemos que debemos preservar lo poco y nada que va quedando, estamos sonados y en este punto Aysén es vital para mantener la esperanza que no todo está perdido.

Lo que en el pasado fue la solución a ciertas problemáticas, en la actualidad esta más que demostrado que el modelo está desbalanceado, que carece de armonía en forma y fondo. Haciéndose necesario reestructurarlo y adaptarlo a las nuevas necesidades y de acuerdo con las variables de un mundo globalizado y la crisis existencial que está viviendo. Un país que solo crece económicamente y no tiene la capacidad de desarrollarse en los otros ámbitos de la sociedad con equidad, armonía, sentido común, respetando el medioambiente; esta inexorablemente destinado al más rotundo fracaso y en eso estamos.

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