[OPINIÓN] ¿Dónde quedamos las madres en la conciliación trabajo-familia, ministro Monckeberg?


 

 

Por Romina Cejas H. @LaRominaCejas
Madre y Dueña de Casa

La existencia de tensiones entre el trabajo remunerado y las demandas familiares no son nuevas, pero los cambios relacionados con la organización del trabajo, el tiempo de traslado hacia los lugares de trabajo, los trabajos informales, la capacidad de endeudamiento, la aspiración social, en resumen los cambios relacionados el entorno económico y familiar, han puesto en la palestra pública y política (y enhorabuena) la conciliación trabajo familia ¿Qué es la conciliación trabajo familia? es el equilibrio entre las exigencias del trabajo y el hogar.

Aún, en pleno 2019, en las entrevistas de trabajo nos preguntan si estamos solteras o casadas, ¿si somos madres o no lo somos? ¿cuántos hijos queremos tener? ¿cuántos hijos tenemos? ¿de qué edad son nuestros hijos? y ¿quién los cuida mientras nosotras trabajamos? Conozco mujeres que han mentido sobre la edad de sus hijos, para obtener un puesto laboral.»

La Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2015, arrojó que en el día de semana más de un 95% de las mujeres participan en el trabajo no remunerado, destinando aproximadamente 6 horas en promedio. Los hombres, por su parte, participan en 87% y destinan 2,7 horas en promedio. Estadísticas que confirman que el trabajo doméstico y de cuidados en nuestro país es realizado mayoritariamente por mujeres, lo que conlleva diversas consecuencias negativas y discriminatorias para las mujeres.

En la Encuesta de Calidad de Vida y Salud (Encavi 2017), un 63% de las trabajadoras chilenas considera que cuando están en el trabajo, las tareas domésticas quedan sin hacer, por su parte, esta preocupación llega sólo al 27,4% de los hombres.

El conflicto entre el trabajo y la vida familiar en nuestra sociedad, representa además de una problemática social un desafío importante para la salud pública. Dada las implicancias que los desbalances en esta esfera producen en la salud mental y calidad de vida de las trabajadoras y trabajadores, observándose repercusiones sanitarias importantes como lo muestran las estadísticas de enfermedades comunes y laborales, según la Superintendencia de Salud (2016) las enfermedades de salud mental están dentro de las primeras causas de ausentismo en las organizaciones.

En el marco de la conmemoración día del trabajador y la trabajadora, durante la primera semana de mayo 2019, Sebastián Piñera ingresó el proyecto de ley “Modernización laboral para la conciliación trabajo, familia e inclusión” que incluye una serie de temas como la flexibilidad horaria que redistribuye las horas de trabajo y descanso, también habla sobre inclusión mencionando la tercera edad las personas en situación de discapacidad, la reinserción de los privados de libertad al mundo del trabajo y el trabajo adolescente, protección del empleo, capacitación y nuevas formas de contratación.

Sin embargo, hay una gran ausente dentro de las reformas, no hay ninguna medida que establezca de manera clara una mejora o una disminución de las brechas entre hombres y mujeres a pesar de que el marco del proyecto habla sobre la conciliación trabajo-familia, hay un paso previo e invisible, la incorporación a la fuerza laboral de las madres, adaptabilidad y conciliación trabajo y familia para una mejor calidad de vida se presenta como un pilar, en este proyecto, pero de manera muy precaria se aborda desde la perspectiva de quienes ya cuentan con un puesto de trabajo. Ocultando toda la discriminación arbitraria que sufrimos las madres para incorporarnos a la fuerza laboral.

Una de las grandes barreras de discriminación hacia la mujer en materia de trabajo y seguridad social, tiene directa relación con la invisibilización y las consecuentes dificultades que se generan para las mujeres al ingresar y mantenerse en el mercado laboral, según la OCDE, los países desarrollados la tasa de participación laboral femenina es sobre un 64%, en Chile el 48,5%, y del total de mujeres ocupadas, un 31,9% se desempeña en el sector informal (INE 2017). Aún, en pleno 2019, en las entrevistas de trabajo nos preguntan si estamos solteras o casadas, ¿si somos madres o no lo somos? ¿cuántos hijos queremos tener? ¿cuántos hijos tenemos? ¿de qué edad son nuestros hijos? y ¿quién los cuida mientras nosotras trabajamos? Conozco mujeres que han mentido sobre la edad de sus hijos, para obtener un puesto laboral. Si una mujer, llega a la entrevista personal es porque probablemente ya ha superado varias etapas del proceso de selección como la curricular, test sicológico, entre otros, entrevista que, generalmente, es con la jefatura y nos preguntan sobre nuestro útero y lo que hacemos o probablemente haremos con él. Además de ser invasivo, siempre queda la incertidumbre en caso de no pasar esa etapa y no lograr ser contratadas, si es que fuimos discriminadas por ser madres o por estar en edad fértil. Y esta duda es atendible, porque la maternidad en nuestro sistema actual es un factor que contribuye a la desigualdad entre hombres y mujeres.

La conciliación trabajo-familia es un término que se ha estado utilizando por estos días para impulsar un proyecto de ley, pero no se ha profundizado la reflexión en torno a la compatibilidad entre la carga laboral, trabajo doméstico y de cuidado, limitándose la discusión en un precario intento de flexibilidad horaria, donde la iniciativa propone que sean las partes, sin intervención de la autoridad laboral quienes acuerden este sistema excepcional de distribución de jornada exponiendo en desigualdad de condiciones al trabajador/a frente a las necesidades de la empresa.

Es contradictorio que nos digan “Feliz Día de la Madre”, cuando nuestro sistema económico y social castiga la maternidad, en todo nivel: salud, educación, trabajo, seguridad social, etc. No es casual la disminución en el número de nacimientos en últimos años, no es casual que Chile esté envejeciendo, no es casual que Chile se ubique por sobre el promedio mundial en índice de depresión según nuevo informe de la OMS (2017).

Hablemos de conciliación trabajo-familia, pero en serio, el eslogan de #profamilia impulsado por la derecha ya no resiste, es tiempo de que se disminuya la carga horaria laboral hacia las 40 horas, que se aumente el post natal hasta los 2 años, sala cuna universal y cuidados compartidos reales, que ninguna mujer esté expuesta a que no se paguen sus licencias de pre y post natal, basta de creer que una mujer se puede enriquecer con el dinero de la locomoción, basta de contratación a honorarios, basta del sistema de AFP, basta de la cultura machista reproducida en políticas públicas. Cuando este gobierno avance en materia de derechos sociales y dignidad para todos, todas y todes. Recién ahí hablaremos de Conciliación Trabajo-Familia.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.