[OPINIÓN] Aysén lo tiene todo para ser una región modelo en sustentabilidad


 

Por Andrés Gillmore A. @veranadas
Past-Director Corporación Costa Carrera

 

En la actualidad las regiones enfrentan día a día el reto de sobrevivir. Las crecientes necesidades de sus habitantes, la escasez de recursos naturales, las desigualdades naturales del modelo y del centralismo imperante, van en contra de los intereses de una región como Aysén. Con ello, la sustentabilidad adquiere un papel clave y preponderante como estrategia basado en la prosperidad económica, el balance ecológico, el bien de las comunidades y de la territorialidad regional. La globalización ha vuelto el panorama aún más complejo ante el aumento de los competidores, el acceso a nuevos mercados y el desarrollo de nuevas tecnologías, que han llevado a tener que centrar los esfuerzos en construir una identidad que fortalezca las competencias regionales y no morir en el intento.

…eso podría estar empezando a suceder en Aysén, cuando no se tiene la capacidad de entender que todo lo que desarrolles en un territorio por financiado y planificado que sea, si no está proyectado en una base de sustentación limpia y sustentable de nada servirá, por mucho que inviertas y que por mucho esfuerzo que hagas al final de nada servirá por el deterioro territorial».

Las fortalezas de una región como Aysén se basa en sus ventaja competitiva que no es otra que su gran diversidad climática, cultural, escénica y ambiental, que marcan una diferencia de relevancia cuando existe una equivalencia en las competencias distintivas que hacen parte de la región y la proyectan, haciendo que las necesidades particulares objetivadas se transformen en las generales, para permitir generar una ventaja competitiva de grandes proporciones que debe cuidarse a como dé lugar, ante el interés natural de maximizar las utilidades en el menor tiempo posible, olvidando la prosperidad a costa de la territorialidad y del medioambiente.

Todas las actividades de producción y servicios están inmersas en un medio social, ambiental, territorial y cultural, por lo tanto, la preocupación no puede ser otra que encontrar el equilibrio que permita abastecer y proyectar la diversidad en las variantes del desarrollo. Por ello la responsabilidad de todos los ayseninos es la de cuidar el medioambiente y el futuro de las comunidades, conviviendo en equilibrio con el entorno para asegurar la sustentabilidad económica y social que todos queremos tener.

El desafío de los gobiernos modernos, es tener la capacidad de diseñar reglas que permitan un desarrollo sustentable para todos y no solo para algunos, maximizando el bienestar social, económico y el cuidado ambiental de sus territorios. Reglas que deben fundarse en restricciones planificadas que permitan la integración empresarial y de emprendedores al desarrollo sustentable. La sustentabilidad es por sobre todas las cosas el camino obligatorio para encontrar el equilibrio, ante la prosperidad y la capitalización de los recursos que se poseen. En teoría, los recursos y las capacidades deben disponerse ante la noción de la sustentabilidad competitiva que propone equilibrio y armonía, en el diseño del modelo de desarrollo de un territorio como Aysén, que es la manera correcta de observar la competencia en función de los beneficios que trae una planificación que considere como tal las ventajas comparativas, la denominación de origen y el sello verde de una región con las características de Aysén.

En un entorno como el actual -que está íntimamente relacionado con el cambio climático y el calentamiento global y que además es altamente competitivo y globalizado en nuestro querido y amado Aysén- es necesario hacer un análisis serio de la sustentabilidad, teniendo siempre presente que entre los actores competitivos sólo existe un ganador y muchos perdedores, y que una estrategia sustentable están relacionada con los beneficios a largo plazo y que éstos pueden maximizarse si se actúa con responsabilidad ambiental y social, de una estrategia que al final permitirá obtener ganancias tangibles e intangibles, asegurando un proceso con la capacidad de proyectarse y no de auto-destruirse como está ocurriendo en la actualidad, entendiéndose que el objetivo básico de la competitividad no es más que la optimización económica, dejando de lado los factores sociales y ambientales, principios que son totalmente contrarios a lo que propone la sustentabilidad territorial de una región como Aysén.

Es difícil hablar de sustentabilidad y de medioambiente en un Chile lleno de necesidades y carencias básicas en tantos temas relevantes que nos aquejan en la actualidad, ante un modelo económico inmediatista y reaccionario, que decide en términos de gobiernos y no de Estado, que quiere crecer a como dé lugar, sin importarle el cómo, el porqué y el cuándo, de una realidad que con el pasar del tiempo está dejando heridas complicadas de subsanar y que los gobiernos no son capaces de enfrentar.

A nivel ambiental el país está pasando por una crisis existencial tremenda. De norte a sur, de cordillera a mar, el país está contaminado a más no poder por los diferentes procesos extractivistas relacionados especialmente con la minería, la industria forestal y la salmonicultura, haciendo que “sin querer queriendo” el país esté perdiendo su proyección de futuro por el inmediatismo imperante del modelo económico, estableciéndose que de seguirse por esta senda infernal de insustentabilidad, es indudable que nunca seremos un país desarrollado y seremos eternamente subdesarrollados.

Aysén en base a los términos analizados en los párrafos anteriores, podría decir y sin temor a equivocarme, que es una región diferente al resto del país y que en la actualidad cuenta con una gran proyección de desarrollo sustentable desde La Junta a Villa O’Higgins, a pesar que existen polos de contaminación producidos por la minería y la salmonicultura, que han estado complicando la sustentabilidad del territorio; pero que es indudable que si somos comparados con el resto del país, la región está en una posición expectante y privilegiada, al tener una calidad escénica y ambiental a nivel nacional y planetario especial, que no ha sido analizada como corresponde la gran oportunidad que eso representa para hacer de Aysén una región próspera.

Me tocó en los años de HidroAysén, como secretario y vocero de la Corporación Costa Carrera, dar charlas por este tema en algunos colegios y universidades de Santiago, interesados en el tema ante la efervescencia del momento y no siempre es fácil darse a entender, al no existir cultura en estos temas y te encuentras con que la mayoría no sabe lo que significa sustentabilidad, medioambiente, ecosistema y responsabilidad social. Para subsanar el problema y ante el precario tiempo que tenía, solía hablar con ejemplos básicos para que se comprendiera mejor la importancia de respetar, defender y trabajar armónicamente con el medioambiente.

Hagamos de cuenta, que Aysén es un edificio, que en el viven personas que desarrollan diferentes actividades. El edificio tiene un reglamento interno común que debe respetarse y gastos comunes que deben pagarse. Si los residentes no pagan los gastos comunes, no respetan las normas establecidas, no son limpios en sus respectivos departamentos y no existe preocupación por el manejo de las aguas servidas y la basura que generan los habitantes del edificio, con el tiempo la estructura empieza a deteriorarse, la contaminación de las áreas comunes y del jardín deteriora la estructura, el terreno se ve devaluado por la contaminación, emergen los malos olores y con el tiempo el edificio va perdiendo estabilidad ante la falta de mantención. Al tiempo después la gente que lo habita empieza a enfermarse por el mal manejo y la contaminación, nadie quiere ir a ese edificio por el riesgo y los arrendatarios dejan el edificio por insalubre. Los habitantes comienzan a apestar y deja de hacerse todo lo que se hacía antes por la podredumbre y nadie tiene más interés en vivir en el edificio, con el tiempo pierde su valor y va quedando deshabitado o habitado por gente enferma y sin trabajo. Bueno, eso podría estar empezando a suceder en Aysén, cuando no se tiene la capacidad de entender que todo lo que desarrolles en un territorio por financiado y planificado que sea, si no está proyectado en una base de sustentación limpia y sustentable de nada servirá, por mucho que inviertas y que por mucho esfuerzo que hagas al final de nada servirá por el deterioro territorial.

La estrategia que debe implementar una región como Aysén si quiere proyección y sustentabilidad, es tomar la gran oportunidad que se tiene, de desarrollar un sistema ecológicamente adecuado, económicamente viable y socialmente justo para lograr un equilibrio sustentable en la territorialidad regional, para crear ventajas comparativas que impulsen a Aysén hacia la armonía y la maximización de los beneficios desde una perspectiva propia, para obtener resultados positivos en los factores económicos, ecológicos y sociales; entendiendo que Aysén no debe encaminarse únicamente a optimizar la eficiencia del sistema, sino también al desarrollo de sus capacidades sociales, culturales y ambientales que generen estabilidad económica, ecológica y social.

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