Crónica «Después D» – Martes 15 de Febrero 2011

Estamos condenados al “marzismo”

Por Jorge Díaz Guzmán

“Se viene marzo”, fue la frase que popularizó un spot de tv para vender sus productos financieros, y sin duda el próximo mes, que ya está a la vuelta de la esquina, es el punto de partida de muchas actividades en nuestro país. Se inicia el año laboral para casi todos los chilenos, las actividades académicas en todos sus niveles y también se reinician las actividades cívicas con todos sus matices.

Curiosamente para los romanos, marzo por muchos siglos fue el primer mes de año y se iniciaban diversas actividades propias de esa sociedad. Para nosotros los chilenos, se ha transformado como la llegada de una carga que desajusta nuestras finanzas, con el pago de aranceles, colegiaturas, y patentes vehiculares, por señalar algunos de nuestros compromisos “marzistas”.

En la economía del país, marzo representa un incremento de casi 5 veces el gasto de los ítems relacionados con el mundo académico, seguros, automóviles y  traslados de personas. Los chilenos gastamos unos  1.200 millones de dólares cada mes en estos rubros y durante marzo esa cifra llega a unos 2 mil millones de dólares, según estudios del INE.  Marzo, sin duda, es lejos el mes donde los chilenos destinamos más recursos económicos, incluso respecto del mes de diciembre, por eso debemos estar atentos a los mecanismos de financiamiento, que el mercado del dinero pone a disposición de los consumidores.

Para quienes vivimos en las regiones extremas, los gastos asociados a los ítems de marzo, se multiplican respecto de las familias del resto del país, porque los costos de pasajes, pensiones, segundo dividendo, equipamiento, etc., requieren de recursos bastante mayores, sin embargo, los estudios y cálculos de gastos asociados a marzo no consideran esa realidad.

De ahí que sea necesario relevar las condiciones de vida de las regiones extremas, donde la beca diferenciada, el subsidio de transporte a la demanda de los alumnos universitarios y los bonos desde el sector privado para los trabajadores que deben enfrentar esos gastos, se hace más que necesario implementar.

Para lograr esas reivindicaciones, que se conversan en todos los hogares de la región, se requiere de interlocutores validados por la gente de Aysén y válidos para enfrentar esos anhelos ciudadanos. Mucho se habla de la necesidad de generar mayores niveles de cohesión social entre todos los ayseninos, donde los problemas que enfrentamos como sociedad patagona, sean enfrentados transversalmente por todos los grupos de poder, donde el más importante es el ciudadano. Se requiere entonces de un referente, que convoque a los habitantes de Aysén, por sobre los intereses de grupos determinados y ello requiere de la expresión de los ciudadanos, de manera más explicita, de tal manera, que permita la unidad de la gente común, para enfrentar los problemas que nos afectan a todos por igual….la pregunta que todos nos hacemos es  quién da el primer paso.….

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