Crónica “Después D” – Viernes 11 de Marzo de 2011

Otra cosa es con guitarra

Por Jorge Díaz Guzmán

Si tuviéramos que definir el primer año de gobierno, yo diría que es un  año de incertidumbres políticas, de estilos disímiles y propuestas a contramano. El gobierno de la Alianza, que propuso al país una ‘nueva forma de gobernar’ -entendiendo como tal, la eficiencia, la excelencia y la despolitización del Ejecutivo- queda en tela de juicio. Por su parte, la oposición permaneció dispersa y sin liderazgo.

Al igual que la Concertación, la Alianza tiene dirigentes autocomplacientes y autoflagelantes. Los primeros, están en La Moneda y, los segundos, en su mayoría, están en el Congreso, no dispuestos a perder votos, por defender su gobierno.

El Presidente Piñera al conformar su gabinete el 11 de marzo de 2010, envió una señal a su coalición, demostrando independencia y autonomía de su base política. ¡Este gobierno lo manejo yo!, quiso decir. Lo que se llama hoy “el periodo del Gobierno de Piñera”, tuvo su momento de gloria hasta el rescate de los 33 mineros de Atacama. Luego vinieron los cuestionamientos públicos desde sus partidarios, el gas de Magallanes y la crisis con la intendenta del Bío Bío, lo que evidenció el déficit político de su gabinete y el término de la “gerentocracia”. Estos episodios obligaron al primer mandatario, a incorporar al gabinete a 2 senadores de mayor calibre político, a la sazón, Evelyn Matthei (UDI) y Andrés Allamand (RN), renunciando a 2 principios: la despolitización y el cuoteo.

En tanto, para los grandes inversionistas, que siempre miraron con desconfianza al Empresario-Presidente, durante el primer año, terminaron por ratificar esa suspicacia. Medidas como aumentar el royalty minero, incrementar el impuesto a las utilidades y reducir la evasión fiscal, en vez de recurrir a los ahorros y al endeudamiento externo, para enfrentar los gastos de la reconstrucción, y la ampliación del pos natal, entre otras medidas; no agradaron al gran empresariado. De otro lado, el grupo duro del pinochetismo, que hizo esfuerzos para apoyar al actual mandatario, vieron traicionada su confianza, al no cumplir con los indultos y el fast track judicial para los casos pendientes, que involucran ex militares en casos de derechos humanos. Lo mismo está ocurriendo con los agricultores de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), los cuales se sienten defraudados por el bajo precio del dólar, por lo que piden mayor intervención del Banco Central, y ven lejano el cumplimiento de los 25 puntos del agro nacional.

El gobierno inicia su segundo año con el 42% de adhesión, 10 puntos menos que hace 12 meses y  su desaprobación se empina por el 49%. Es cierto, fue un año complejo para un gobierno nuevo, que debió enfrentar un terremoto y las complejidades de la instalación, sin embargo, las sobre expectativas, que el mismo oficialismo generó, le pasaron la cuenta. Su discurso de carácter “fundacional” y la promesa de poner fin a las malas prácticas políticas, que la ciudadanía rechazó hace un año, así como también, el reiterado combate a la delincuencia que se autoimpuso, son factores que en parte la ciudadanía ha tomado en cuenta para evaluar el primer año de gobierno.

Un año de aprendizaje gubernamental, que al frente tuvo una oposición un tanto catatónica, una Concertación aprendiendo su nuevo rol y una derecha económica y política que quiere sentir que está gobernando, pero sin conseguir, hasta ahora, que las puertas de La Moneda, se le abran de par en par,… como lo soñaron hace exactamente un año.

De lunes a viernes, de 14 a 15 horas, por  www.radioventisqueros.cl/radio_online.htm

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