COLUMNA EPD: “La Moneda tiene más de 2 caras”

Nuestra institucionalidad dispone de un mecanismo para superar las barreras legislativas, que a ratos enfrenta La Moneda,  pero el Veto Presidencial, que si bien es cierto, le permite salvar una iniciativa legislativa, deteriora las relaciones entre el Ejecutivo y el Poder  Legislativo.

 

Por Jorge Díaz Guzmán (*)
jdiazguzman@elpatagondomingo.cl

 

Ha quedado de manifiesto que el actual gobierno es de minoría, no obstante, que en las elecciones de 2010, el Presidente de la República, Sebastián Piñera, logró más del 51,61% de apoyo ciudadano, pero su coalición obtuvo 58 escaños en la cámara baja y 16 senadores, más 2 independientes circunstanciales.

Este cuadro, que le da sustento político relativo al primer mandatario, al no tener mayoría en el Congreso, le obliga a buscar acuerdos con otras bancadas para aprobar los proyectos que impulsa el gobierno. Por eso llama la atención, que a más de 2 años de gestión, aún no desarrolle las habilidades de negociación, ni la expertis política, que le permita relacionarse de mejor manera, primero con los disidentes al interior de la coalición gobernante, como se evidencia  la relación con Renovación Nacional y en especial con su presidente Carlos Larraín, y segundo, con quienes tienen el control del Congreso.

Pero lo que más le pesa hoy al gobierno, es su baja adhesión en las encuestas,  que lo han llevado a un nivel de desaprobación ciudadana, que pone una cortina para llegar a acuerdos con los diputados y senadores independientes y con el PRI , y que como es natural, al  buscar  mayor apoyo popular, evitan  estar junto a una administración, que no cuenta con el respaldo mayoritario de la opinión pública.

Nuestra institucionalidad dispone de un mecanismo para superar las barreras legislativas, que a ratos enfrenta La Moneda,  pero el Veto Presidencial, que si bien es cierto, le permite salvar una iniciativa legislativa, deteriora las relaciones entre el Ejecutivo y el Poder  Legislativo.

¿Como salvar esta situación? El gobierno tiene alternativas, que hasta el momento no ha utilizado y que otras administraciones ya lo experimentaron, como por ejemplo, llamar a una especie de “cumbre”, donde los diversos actores políticos oficialistas hagan el resideño de la estrategia en función de los objetivos del gobierno, tanto en su gestión, como para los desafíos políticos que deberá enfrentar.

Por estos días, no son pocos los que al interior del gobierno, recomiendan una modificación de los equipos de primera línea, entiéndase ministros, subsecretarios,  intendentes y gobernadores, algo que sin duda debería  pasar en las próximas semanas, a la luz de los acontecimientos y la cartera de proyectos de ley que se avecinan. Parece evidente que el camino del Ejecutivo será -en el corto plazo- una profunda modificación en su equipo gubernamental, que asegure una mejor relación al interior de la coalición y una mejoría en los diálogos con los opositores.

El desafío del Presidente es imponer su agenda, buscar acuerdos y no estar “preso de la coyuntura”, que cada día se levanta sin que los equipos políticos los adviertan a tiempo, lo que genera escaso margen para administrarlos y controlarlos, claro, porque además enfrenta grupos de presión que no actúan de manera orgánica, lo que hace más difícil su detección oportuna.

De no hacer los cambios necesarios, el futuro del Presidente ya no estará ligado a los partidos que le apoyan, sino que en su propia capacidad y habilidad para reinventar su propio gobierno. Por su parte, RN y la UDI, usarán su capital político, primero en lograr la máxima representación en los municipios y el año próximo superar el número de escaños en el Congreso. En tanto el gobierno, como en marzo de 2010, será sólo de Sebastián Piñera.

(*) Es Comunicador Social y Director Ejecutivo de EPD Comunicaciones Ltda.
 
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