COLUMNA EPD: “El precio del Status Quo”

En economía no hay milagros. Y ciertamente las características que nos separan de los países nórdicos no surgieron espontáneamente, más bien son consecuencia de profundas reformas estructurales que se hicieron a partir de la crisis que vivieron, a principios de los años ’90.

 

Por Claudio Díaz Peña (*)
cdiaz@elpatagondomingo.cl / @claudio_diazp

 

 

Queremos vivir al estándar de los países nórdicos, pero no queremos pagar impuestos como los países nórdicos”.  Esa fue la frase que hace algunos días lanzó el ex Presidente Ricardo Lagos, para ejemplificar la resistencia en Chile para que las empresas y quienes obtienen las rentas más altas, paguen más impuestos.

Lagos quiso señalar, además, que no fue el sistema benefactor del Estado el que desató la crisis financiera que  hoy viven varios países de Europa, y que tanto temor provoca a algunos profundizar en Chile. Y es que los nórdicos, es decir, los suecos, los daneses, noruegos y finlandeses, no tienen tal crisis financiera y siguen recibiendo amplios beneficios del Estado.

¿Cuál es la diferencia? Las empresas nórdicas y quienes tienen maores ingresos en esos países, pagan altos impuestos, hablamos del 55%… En Chile las empresas pagan menos de un tercio de esa cifra, y proporcionalmente menos que los ciudadanos.

Pero existen otros aspectos que hace que en los países nórdicos el sistema funcione, que sea más justo y equitativo.

En la península escandinava, por ejemplo, las economías son muy competitivas. Suecia es el tercer país más competitivo del mundo, Finlandia el cuarto, Dinamarca el octavo y Noruega el 16. En Latinoamérica, Chile lidera el tema, según el Informe Mundial de Competitividad 2011 (publicado por el Institute for Management Development, IMD),  ubicando a nuestro país el lugar 25 entre 59 países del mundo).

Hasta ahí las realidades nórdicas y chilenas son asimilables. Incluso, hace poco se conoció el Índice Internacional de Calidad Institucional (ICI) 2012, que elabora la Fundación Libertad y Progreso, donde Chile destaca otra vez en Latinoamérica, entre los primeros lugares, al considerarse como positivo -entre los indicadores políticos- nuestra vigencia del Estado de Derecho, la libertad de prensa y la baja corrupción, así como la libertad comercial y competitividad, en lo económico.

Pero parece que eso no basta. Los nórdicos además son extremadamente innovadores, e invierten intensamente en un sistema educativo de alta calidad. Para ellos, la educación es fundamental y el sistema educativo se va mejorando progresivamente. Lo confirma el informe PISA, que dice que Finlandia es el tercer país de la OCDE con mejores resultados, después de China (Shangai) y Corea. También Noruega, Suecia y Dinamarca tienen resultados por encima de la media de la OCDE. En cambio Chile está por debajo del promedio, en la posición 44. Ahí ya estamos mal.

Los nórdicos muestran asimismo bajos niveles de evasión  tributaria. Mientras en Chile se estima que hay entre un 40% y 50% de evasión fiscal. En esto estamos muy mal.

La Eurostat -la agencia estadística oficial europea- señala que el salario promedio anual de la Unión Europea es de 31 mil 300 euros, es decir, $1 millón 600 mil al mes. Suecia (38.023 euros); y Dinamarca (55.000 euros), superan ese monto, llegando a un sueldo promedio de $2 millones 800 mil, 55 mil euros al año.

Seguro, estará pensando que es lógica esta distancia “kilométrica” con el mundo desarrollado. Pero acá, más cerca, nuestros vecinos argentinos tienen el salario mínimo más alto de Sudamérica, con cerca de $450 mil mensuales. De hecho, en los últimos 5 años en Argentina se ha reajustado el salario base en más de un 400%. En Chile, el aumento propuesto hoy por el Gobierno es de un 6% y con los $182 mil  que gana más de 1 millón de compatriotas, no sólo estamos bajo Argentina, también nos supera Paraguay y Colombia.

En economía no hay milagros. Y ciertamente las características que nos separan de los países nórdicos no surgieron espontáneamente, más bien son consecuencia de profundas reformas estructurales que se hicieron a partir de la crisis que vivieron, a principios de los años ’90.

De hecho, la actual crisis financiera y económica ha afectado mucho menos a los países nórdicos, que al resto de países europeos. Es más, Suecia, Dinamarca y Noruega, ni siquiera forman parte de la euro zona.

Por eso, podemos decir con certeza que pese a que Chile es una economía abierta y líder en competitividad, convive con el lastre de una calidad de educación deficiente, baja tributación de empresas y alta desigualdad, dado el status quo solapado que se ha mantenido a nivel social, en los últimos 30 años…

 

(*) Es Periodista y Editor de Contenidos de EPD Comunicaciones Ltda.

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