COLUMNA EPD: “Casen, Una encuesta ‘pobre’”

Más allá de la pobreza de una encuesta, de la pobreza estadística y del papel, hay muchas formas de pobreza disfrazada. Miles de “pobres familias” viven con el sueldo mínimo y no están en la lista de pobres oficiales, miles de personas viven permanentemente endeudadas con créditos a tasas de interés que sobrepasan la usura y no son consideradas “pobres”,  miles de “pobres” estudiantes ya titulados, salen al mundo del trabajo con una profesión que arrastra estratosféricas deudas con la banca…

Por Claudio Díaz Peña (*)
cdiaz@elpatagondomingo.cl / @claudio_diazp

 

¿Qué es exactamente la pobreza? ¿Qué se necesita para ser considerado pobre?

Sin duda, el concepto está constantemente en cambio, y claro con el tiempo surgen aspectos y necesidades que antes no eran considerados vitales. Pero, ciertamente, hablamos de pobreza cuando una persona, familia o grupo social tiene restricciones para disponer de cosas tan básicas como comida, ropa, alojamiento, agua potable, etc. Esa llamada “calidad de vida”, que incluye aspectos tan fundamentales como el acceso a la educación, a la salud, a la vivienda, al trabajo.

En definitiva, desde una mirada economicista, tradicionalmente, medir la pobreza hoy tiene que ver con calcular la capacidad adquisitiva de una familia. Paradojalmente, se trata de estimar el ingreso mínimo que se tiene para… consumir.

La encuesta Casen, señala que en Chile están bajo la línea de la pobreza -en zonas urbanas- quienes tienen ingresos menores a $72 mil 98, esto le ocurre a 2 millones y medio de chilenos y chilenas.

Dentro de ellos, están las personas en situación de indigencia o extrema pobreza, quienes viven con menos de una canasta alimentaria es decir,  $36 mil 49.

La polémica entre Gobierno y Oposición -sobre si bajó realmente la cantidad de pobres- dio pie a criticar un “triunfalismo” desmedido en la difusión de los últimos índices. “No es para tanto”, dijeron ex ministras de la Concertación, que “se omitió deliberadamente el aumento de la pobreza no extrema, añadieron. Por contrapartida, el ministro de Economía, Pablo Longueira, llegó a decir en estos días, que con estos nuevos índices, el Presidente Piñera, tiene ‘un lugar en la historia'”.

Lo cierto es que los excesos de entusiasmo en los anuncios de Gobierno, puede que sean un tango que hemos aprendido a escuchar desde hace más de 30 meses, cuando todo partió con un mega anuncio de un “Cambio” a fondo, un cambio de mano, de estilo, de forma y fondo, una “lingüística” que permitió el arribo a La Moneda de Piñera y compañía, pero finalmente un formato comunicacional que, poco a poco, ha fracturado la relación Gobierno – Ciudadanía, donde elevar las expectativas choca reiteradamente con la aterrizada realidad… Y ejemplos hemos visto pasar más que varios, como cuando se acuñaron “cambios copernicanos”, políticas “fundacionales”,  o afirmando que tendríamos una “histórica” reforma a la Educación, tras lo cual hasta el ministro de Educación se cambio de ministerio…

Por ello, es que el pasado 21 de mayo, el propio Presidente Piñera pidió perdón por haber creado muchas expectativas” sobre su gobierno. Aparentemente la lección no está aprendida.

Se dice que el país está creciendo, que hay empleo y baja inflación, pero por alguna razón, pareciera que el crecimiento no es suficiente, y hay que echar mano de Bonos y subsidios…

Lo concreto, es que además del crecimiento, para lograr disminuir la pobreza, se deben ajustar las clavijas en las mayores fuentes de toda riqueza: una educación y salud de calidad y gratuitas, así como vivienda y trabajo dignos, ámbitos a reforzar con equidad.

Porque más allá de la pobreza de una encuesta, de la pobreza estadística y del papel, hay muchas formas de pobreza disfrazada. Miles de pobres familias viven con el sueldo mínimo y no están en la lista de pobres oficiales, miles de personas viven permanentemente endeudadas con créditos a tasas de interés que sobrepasan la usura,  miles de “pobres” estudiantes ya titulados, salen al mundo del trabajo con una profesión que arrastra estratosféricas deudas con la banca…

Conclusión: La pobreza es más de lo que se mide año a año, hay más de ella en cada esquina. Es más, somos aún pobres en educación de calidad, somos aún pobres como país en tener una verdadera reforma tributaria y somos pobres en Chile en un sistema electoral realmente democrático… Lamentablemente, toda  esa pobreza no la mide la encuesta Casen…

(*) Es Periodista y Editor de Contenidos de EPD Comunicaciones Ltda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.