COLUMNA EPD: “Caricatura de los buenos y los malos”

Flecha epd Bajada Soy un chilote viviendo en un país desarrollado de la Unión Europea; pero no se me ocurre decir que es mejor o peor que Chiloé. Tiene ventajas, tiene problemas -como todos los países.

 

 

Por Daniel Grady
Miembro de Ciudadano Austral

 

Daniel Grady - Ciudadano COLLlama la atención un particular interés o preocupación por qué Chile, Chiloé o el sur en general sean mostrados en forma positiva. Cada vez que una persona menciona algo de nuestras islas, no faltan las voces que aparecen para decir que “la realidad no es así”; bueno, basta salir un poco para darse cuenta de que la realidad efectivamente es así.

 

Hace 4 décadas las oportunidades profesionales para una persona nacida en Chiloé se limitaban al campo, la pesca o emigrar a la esquila. Ahora, gracias a la tecnología, integración y mejoras en la comunicación, para una persona nacida en Chiloé existen múltiples opciones profesionales; ya sea en el archipiélago como fuera de él. Eso significa que para los chilotes hay un claro progreso en estas últimas décadas.

 

Ahora bien, esta obsesión por compararse y decir que somos mejor -o casi siempre, peor- que los vecinos u otros lugares más alejados, es otro tema. Probablemente un tema más psicológico propio de nuestra idiosincrasia.

 

Soy un chilote viviendo en un país desarrollado de la Unión Europea; pero no se me ocurre decir que es mejor o peor que Chiloé. Tiene ventajas, tiene problemas -como todos los países. Hay oportunidades acá que no hay en Chiloé, pero en nuestro archipiélago existen oportunidades que no hay acá. No se puede esperar que todas las oportunidades estén en una sola parte. Y no porque hay desarrollo significa que todo es perfecto.

 

Así es para todos los lugares. Por ejemplo, en el país que me ha recibido, Eslovenia, no hay industria aeronáutica, por ende todos los profesionales eslovenos que quieren perseguir esa carrera tienen que emigrar del país. ¿Eso significa que Eslovenia es un país malo? ¿Debiera avergonzarse mi pareja por tener que emigrar de su país para aprovechar las oportunidades particulares de su profesión en Chiloé? No.

 

Hay que dejar esta idea simplista de lugares “buenos” y “malos” para enfocarse en solucionar los problemas y desarrollar las fortalezas de cada lugar. Chiloé tiene un tremendo potencial en acuicultura – una oportunidad, por ejemplo, que no existe en Austria – y por enfocarse en eso no es un lugar “peor” que otro que se enfoca en sus propias fortalezas.

 

Que algunos pesimistas se pongan a ver “el vaso medio vacío” no quiere decir que el vaso pueda verse medio lleno. La realidad que con certeza podemos señalar es que en Chiloé hay más oportunidades de las que había antes, y prueba de ello es que hay chilotes que están persiguiendo sus objetivos personales más allá de las fronteras físicas de la isla.

 

Nadie mira en menos que profesionales de una isla como es Gran Bretaña estén trabajando como actores en Los Ángeles, arquitectos en Dubái o emprendedores en Papúa Nueva Guinea. Ya vemos ¿cuántos neozelandeses se quejan de que sus ingenieros en minas se van a Chile porque no hay trabajos en minería en sus islas? Abramos nuestra imaginación, rescatemos lo bueno y aprendamos cada día de quienes lo han hecho bien.

 

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