COLUMNA EPD: “Agosto, ofertas al costo…”

La competencia por seducir a los electores deberá ser mayor;  esta vez,  junto con el esfuerzo que cada candidato deberá hacer para que conozcan su programa de trabajo, será también, para que el día 28 de octubre concurran a las urnas, considerando que por primera vez el voto es de carácter voluntario.

 

Por Jorge Díaz Guzmán (*)
jdiazguzman@elpatagondomingo.cl

 

¿Cómo vincular la oferta electoral municipal con los ciudadanos y ciudadanas?, pareciera ser  el desafío mayor, que deberán enfrentar los candidatos y candidatas, que postulan tanto a las alcaldías, como a los concejos municipales en octubre próximo.

El Servicio Electoral, publicó la lista de concejales y alcaldes habilitados, que saldrán en las papeletas de las 10 comunas de la región de Aysén. En total son 28 candidatos a alcaldes y alcaldesas, y 226 a concejalas y concejales para los 10 sillones edilicios y 60 escaños de concejales, por tanto, serán 184 los candidatos a ambos niveles, que quedarán en el camino.

La competencia por seducir a los electores deberá ser mayor;  esta vez,  junto con el esfuerzo que cada candidato deberá hacer para que conozcan su programa de trabajo, será también, para que el día 28 de octubre concurran a las urnas, considerando que por primera vez el voto es de carácter voluntario.

Según diversos estudios del comportamiento electoral, los electores hacen un ejercicio automático antes de decidir si concurre o no a los locales de votación. La pregunta que se hace el ciudadano, es si su voto tiene valor, quiere tener certeza, que con el  ejercicio de votar, cambiará para bien su actual condición individual o colectiva, emocional o práctica.

Un ejemplo claro, de cómo el ciudadano le da valor al voto, es lo ocurrido en España. En las elecciones presidenciales del 14 de marzo de 2004, cuando Aznar competía con Zapatero; una semana antes de las elecciones, el candidato del Partido Popular derrotaba holgadamente al socialista, sin embargo, la explosión de la bomba en  la estación Atocha del metro madrileño -el 11 de marzo de 2004- cambio la historia. Los ciudadanos españoles castigaron a Aznar, porque lo responsabilizaron de la llegada de los terroristas musulmanes, por haber enviado tropas españolas a Irak, entonces sabían que su voto tenía valor y lo usaron a favor de  Zapatero, que finalmente ganó. Aquí el voto tuvo un valor emocional y práctico, al final el gobierno español retiró las tropas de Bagdad.

Si la oferta electoral no ofrece un cambio sustantivo, si las propuestas de uno y otro candidato son las mismas o muy parecidas como mejorar la educación, terminar con la delincuencia, más deporte, etc. etc., el elector dirá…“da lo mismo si voto o no, todos harán lo mismo”.

El elector quiere la diferencia, lo novedoso y lo principal, convencerse que efectivamente el candidato cumplirá con su oferta, por tanto,  la credibilidad y la confianza será  lo más valorado por el ciudadano y ciudadana al momento de votar.

La tesis, que las elecciones municipales son distintas, porque son locales y la gente vota por la persona, es cierto, pero vota por la persona que le parece creíble y que le da confianza, la fidelidad ideológica es cada vez es más frágil, una persona que piensa A, no tiene problema en votar por quien representa B, si ésta tiene las cualidades que el elector exige. Ya no basta el eslogan y la oferta contundente, ahora hay que convencer; la certeza que se busca es: “Con mi voto castigo a quien lo hizo mal y elijo a quien sé, lo hará como yo quiero”.

(*) Es Comunicador Social y Director Ejecutivo de EPD Comunicaciones Ltda.
 
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